
Tercer libro del año y desde hace algún tiempo estaba emocionada de leerlo, había escuchado muchas cosas de este libro y quería ver que tal era por mi misma.
"Adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar."
Es la historia del indiferente Sr. Meursault, que le da igual todo y comete un delito absurdo y sin motivo. Y de como su comportamiento apático lo convierte en un espectador sin influencia de su propia vida, un extranjero.
La muerte de su madre, propuestas de matrimonio, peleas de amantes, nada realmente cambia. Todo sigue igual sin importar que pase, igual hay que volver al trabajo el lunes. O eso es lo que piensa Meursault. Nada vale la pena como para molestarse en pensar en ellas.
"Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser vivida"
En mi opinión el mensaje más interesante de en este libro es la definición de ¿que hace a un ser humano humano? Durante en su juicio, la base del caso en su contra no era haber matado a alguien, era que no actuaba como "era correcto". Lo juzgaban por comportarse de manera fría e inhumana para los cánones de la sociedad. Donde lo relevante para que fuese perdonado por su crimen era que hubiese llorado por su madre, que la hubiese instalado en un ancianato. Para la sociedad debía ser juzgado por no haber mostrado el suficiente remordimiento o haber sufrido lo suficiente por la muerte de su madre, no el asesinato. Donde la respuesta a la pregunta parece ser que hace un humano humano es exponer las emociones correctas en ciertas situaciones.
El libro es una denuncia de Camus a la sociedad cuya moral sin sentido juzga a la vida de forma social, sin importar implicaciones éticas, o morales de ningún tipo. La que juzga igual o peor a un hombre por no llorar en el funeral de su madre que por matar a un hombre.
"Como si esta tremenda cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, delante de esta noche cargada de presagios y de estrella, me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraternal, en fin, comprendía que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, me quedaba esperar que el día de mi ejecución haya muchos espectadores y que me reciban con gritos de odio."
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